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EJERCICIOS ESPIRITUALES: EJERCICIOS IGNACIANOS

Ejercicios Espirituales Ignacianos 2012-2013




¿Qué son los Ejercicios Espirituales ignacianos?

¿Qué son los Ejercicios Espirituales ignacianos?

Por: Francesc Riera i Figueras, SJ

Los Ejercicios (EE) de San Ignacio son una experiencia que arraiga en la tradición más clásica de los padres del desierto. Una experiencia que Ignacio hace ampliamente en Cataluña, primero en Montserrat y después a orillas del río Cardoner, en Manresa, en una cueva a las afueras de la pequeña villa amurallada del siglo XVI,en medio de tierras de cultivo.Experiencia que él tuvo que hacer sin acompañamiento, a tientas,buscando el camino. Cuando,poco a poco la sistematice para ofrecerla a otros, verá que uno de los puntos esenciales es la relación dialogal típica de los padres del desierto: maestro (abbas) /discípulo.
Con ello, ya quedan diseñados dos elementos esenciales: desierto y acompañamiento.

Vea el artículo completo:
¿Qué son los Ejercicios Espirituales ignacianos?



 

Vea también:
- Casa Los Lagares. PP. Jesuitas. GC.
- Ejercicios Espirituales de 8 días
- Ejercicios Espirituales diocesanos
- Sacerdotes: Curso de retiros para sacerdotes
- Sacerdotes: Delegación para el Clero
- Ejercicios Espirituales para jóvenes




Un mes de Ejercicios Espirituales Ignacianos

POR QUÉ UN MES DE EJERCICIOS ESPIRITUALES IGNACIANO

En el veranos de 2007 se ofreció para todo el Archipiélago la experiencia de un MES DE EJERCICIOS ESPIRITUALES. Ésta tuvo lugar en el Monasterio de El Socorro, en la localidad de Güimar (Tenerife). Hicieron la experiencia unas seis personas: 2 sacerdotes, 2 seminaristas, un religioso y una laica Operaria Parroquial.

Este verano de 2009 se vuelve a ofrecer esta experiencia que tendrá lugar en la Casa de Espiritualidad Los Lagares (Tafira Alta- Las Palmas de G.C.). Las fechas serán del 15 julio (noche) al 14 de agosto (mañana). ¿Por qué hacer de nuevo esta oferta?. Si se miran las ofertas que se hacen en muchas Casas de Espiritualidad de la península, fácilmente se observará que se oferta esta misma experiencia no sólo durante los meses de veranos sino aún incluso en otros meses del año. ¿Qué motivos hay para mantener esta modalidad de oferta que no resulta, en principio, tan práctica como pueden ser otras (vg. Ejercicios Espirituales de 5, 8, 10… días) y que parecieran más adecuadas para las posibilidades de tiempo de que disponen la mayoría de las personas?...

Últimamente, y esto puede resultar paradójico, son muchas las personas que buscan, a pesar de las limitaciones que impone el estilo y ritmo de vida moderno, tiempos de silencio amplio (‘desierto’) para orar y encontrarse con el Señor en búsqueda de su voluntad en estos momentos de su vida, acompañado de una persona que facilite una y otra cosa. No se trata de tener una especie de ‘vaciones con el Señor’, como algunos pueden pensar. Se trata de querer ser a) Actividad personal. Se trata de hacer EE. y de realizarlos desde lo más central, desde el corazón: el ejercitante es «el que hace los EE». b) Objetividad y verdad. No se trata de una experiencia personal al margen de la realidad de la historia y de la verdad de la revelación, sino que historia y revelación constituyen su fundamento. c) Experiencia inmediata de Dios. Se parte de una posibilidad ofrecida por Dios, que se convierte en pretensión de los EE: la experiencia inmediata de Dios que se comunica gratuitamente de modo totalmente personal. d) Cristocentrismo. La comunicación inmediata de Dios está mediada por Cristo y, por tanto, los EE. se centran en la contemplación de Cristo. e) Receptividad. Todo el proceso de los EE. cuenta con un diálogo fraterno de don y receptividad: “el que los da” y “el que los recibe”. De este modo, el método ayuda al ejercitante a vivir la dinámica de apertura y acogida de la fe.Llama la atención que el pasado febrero, el mismo Papa Benedicto XVI hiciera una alabanza e invitación a realizar esta experiencia. En primer lugar, el Santo Padre se extraña de que, cuando aumentan ‘múltiples iniciativas de espiritualidad… sin embargo descienda el número de quienes participan en auténticos Ejercicios Espirituales y que esto se verifica también entre sacerdotes y miembros de institutos de Vida Consagrada’… Por ello recuerda que los Ejercicios Espirituales son ‘una fuerte experiencia de Dios, suscitada por la escucha de su Palabra, comprendida y acogida en la propia vida personal, bajo la acción del Espíritu Santo, que, en un clima de silencio, de oración, y con la mediación de un guía espiritual, ofrece capacidad de discernimiento para purificar el corazón, convertir la vida, seguir a Cristo y cumplir la propia misión en la Iglesia y en el mundo’. Y concluye Benedicto XVI con el deseo de que ‘junto a otras formas laudables de retiro espiritual no disminuya la participación en los Ejercicios Espirituales, caracterizados por ese clima de silencio completo y profundo que favorece el encuentro personal y comunitario con Dios y la contemplación del rostro de Cristo’ (Audiencia a la Asamblea Nacional de la Federación Italiana de Ejercicios Espirituales, 11 de febrero 2008).
No extraña que, ese mismo mes, a los Padres de la Compañía de Jesús reunidos en Congregación General en Roma, el mismo Papa les animara a ‘prestar especial atención al ministerio de los Ejercicios Espirituales: ‘son un don que el Espíritu del Señor ha hecho a la Iglesia entera: por eso tenéis que seguir haciendo de él una herramienta valiosa y eficaz para el crecimiento espiritual de las almas, para su iniciación en la oración en este mundo secularizado del que Dios parece ausente. (…) Los Ejercicios Espirituales constituyen una camino y un método particularmente valioso para buscar y hallar a Dios en nosotros, en nuestro alrededor y en todas las cosas, con el fin de conocer su Voluntad y de llevarla a la práctica’ (Audiencia a los PP. Congregados el 21 de febrero de 2008).

La traducción más completa de todo esto es el MES DE EJERCICIOS. Una experiencia que, como se viene indicando, Creo que queda sucintamente respondida la pregunta que se plantea al comienzo… Se podrían aportar más razones. Pero en esta ocasión hemos querido justificar la oferta del MES DE EJERCICIOS como un servicio a las Iglesias Diocesanas de Canarias (sin excluir otros ámbitos), fundado en las palabras de Benedicto XVI y en la responsabilidad que tiene la Compañía de Jesús de mantener este servicio. Para finalizar, vamos a citar al mismo autor de los Ejercicios Espirituales, San Ignacio de Loyola, quien rompiendo su proverbial moderación en la ponderación de personas y cosas, dirigiéndose a su mismo confesor en Paris, el Dr. Miona, le dice: ‘siendo (los Ejercicios Espirituales) lo mejor que yo en esta vida puedo pensar, sentir y entender, así para el hombre poderse aprovechar a sí mismo como para poder fructificar, ayudar y aprovechar a otros muchos’...
Si estás interesado o quieres más información sobre esta experiencia, ponte en contacto con nosotros: Casa Espiritualidad Los Lagares- Tafira Alta: 928-350094- 619-228772.

Pedro Cambreleng, S.J.
Director Casa Espiritualidad Los Lagares




Ejercicios Espirituales ignacianos en Canarias

 
Participantes en los Ejercicios Espirituales Ignacianos 2007: arriba (de izquierda a derecha) Luis (Pbro.Tenerife); Juan María (Pbro. Gran Canaria); José Alberto (religioso Bethlemita- Tenerife); Marcos Jesús (Seminarista. Gran Canaria). Abajo: Aday (Seminarista. Gran Canaria) y María José (Operaria Parroquial. Gran Canaria).



 

MES DE EJERCICIOS EN CANARIAS

Tal como se había anunciado desde noviembre del pasado año, el Mes de Ejercicios Espirituales ignaciano tuvo lugar del 15 de julio al 14 de agosto de este año 2007. La experiencia, ofrecida para ambas Diócesis canarias, se realizó en el Monasterio del Socorro en Güimar, con la hospitalidad y ayuda de los monjes del Instituto del Verbo Encarnado a quienes, desde aquí, queremos una vez más agradecer su acogida y servicialidad que hicieron posible este sueño.

Doce personas mostraron su deseo de hacer esta experiencia y de ellas seis hicieron el Mes de Ejercicios: dos sacerdotes, dos seminaristas, un religioso bethlemita y una laica Operaria Parroquial. Tras las entrevistas personales realizadas, algunas de ellas fueron invitadas a prepararse para la experiencia en otra ocasión, y a otros no se les pudo admitir porque las condiciones del lugar donde se realizaba la experiencia aconsejaba no ampliar el número de los participantes. Fue una decisión dolorosa pero con la esperanza de que en la próxima ocasión puedan realizar sus deseos.

No voy ahora a hablar sobre la experiencia. Preferible es que sean los que la hicieron los que digan lo que vivieron ese mes y lo que ha significado para ellos en su vida de fe. A continuación selecciono algunos párrafos de la reflexión-evaluación que hicieron días después de finalizada la experiencia. Confío que ello sea el mejor testimonio de lo que el Mes de Ejercicios ignaciano supone y los frutos que la gracia del Señor es capaz de operar en cada uno de ‘los que hacen los Ejercicios’…

……………………………………..


…“Se trata de una experiencia vivida por San Ignacio hace unos 450 años. Sin embargo, se trata de algo que aún tiene mucho que decir al hombre y la mujer del siglo XXI. La razón es muy sencilla: San Ignacio lo único que trata es poner la vida del ejercitante en sintonía con Jesús, con el Evangelio… Se trata de un método con unas características muy originales. El ejercitante entra en unas coordenadas espacio-temporales distintas de las habituales. El espacio es distinto, hay que salir de la casa, de las actividades y entornos donde se realiza la vida ordinaria. El tiempo también transcurre de forma distinta. Por espacio de un mes la persona está a la disposición de Dios, que por medio del Espíritu le va conduciendo a Cristo y lo grande de todo ello es que Dios se manifiesta, cuando el hombre agudiza el oído interior y se pone a la disposición del Misterio. El Misterio acontece, la mayoría de las veces de forma silenciosa, tanto que puede venir la tentación de pensar que aquello es inútil pero es precisamente en ese silencio de Dios donde, paradójicamente, Él se hace presente.

Además Ignacio propone contemplar los misterios de la vida de Cristo “como si presente me hallase”, así que el ejercitante entra de alguna manera en el siglo primero, en la vida de Jesús, ya que se trata de contemplar al Jesús histórico para desde su vida vivir la nuestra en el futuro. Se trata de entrar en el Evangelio para que éste nos habite. Esto es posible porque la Gracia de Cristo trasciende la historia… La experiencia ha de transcurrir en silencio, sin móvil ni tertulias… En ese silencio resuena la palabra de Ignacio que el ‘que da y acompaña’ la experiencia, dando “modo y orden”, adapta a nuestra realidad. Pero sobre todo resuena de una forma especial y nueva La Palabra de Dios. Puede que se trate de textos escuchados mil veces en la liturgia, estudiados en las clases de Teología pero en esos días resuenan de una forma nueva y privilegiada, entre otras cosas porque se les dedica mucho más tiempo a contemplarlos. Se escucha también nuestra propia palabra también de una forma nueva. Es la palabra que el hombre dirige a Dios en la oración. En ella nos decimos a Dios, por eso en esta palabra murmurada en el silencio de la oración también nos conocemos mejor a nosotros mismos… Para mí ha supuesto un volver la mirada a Cristo de una manera nueva, escucharle con más atención y descubrir lo que Él quiere de mí en este momento de mi vida, porque la vida siempre es nueva y porque Jesús de Nazaret tiene capacidad para sorprendernos, aunque llevemos muchos años en su barca…”

”Quería desde hacía muchos años tener esta experiencia y quiero suponer que sólo sucedió cuando quiso el Señor en su divina Providencia; doy gracias a Dios con frecuencia por todo, pero ahora en mi acción de gracias ocupa un lugar primero los Ejercicios vividos. Porque precisamente no se trata de algo que aprendes, que nada más trabajas, sino algo que se experimenta y se llega a vivir con tal plenitud, que cuando se sale, lo hace uno con ganas, pero curiosamente ¡cuánto los echo de menos!”… Sí que hay una cosa que agradezco especialmente: el "conocimiento interno de Cristo" ha crecido en mí de una manera espectacular, porque es verdad que sabía muchas cosas buenas, bonitas y grandes de Jesús de Nazaret, pero cómo habían ido quedándose estancados los sentimientos tan importantes en la vida humana”…

“La experiencia del mes de Ejercicios de S. Ignacio ha sido un inmenso regalo de Dios. San Ignacio nos confronta con la radicalidad del evangelio, sin medias tintas ni componendas, sin autoengaños. Quien vive y aprovecha a fondo los Ejercicios conquista una libertad y una fortaleza en Cristo, que le dispone para lo que Dios quiera, sea lo que sea siempre que las siga cuidando día a día. Por mi parte, salí intensamente renovado en muchas dimensiones. Ahora intentaré cuidar y profundizar lo que Dios me regaló, que fue mucho”.

“Es la primera vez que hago un mes de Ejercicios: yo la denominaría como una experiencia de Amor… Esta contemplación del Amor de Jesús fue una vivencia de Amor, de plenitud. Ese Amor te basta y todo lo demás te sobra. Ahora, la Palabra de la Sagrada Escritura tiene un sentido más claro, es una Palabra viva después de haber gustado y saboreado esa Verdad del Amor de Dios, no son palabras vacías… Creo que habrá en mi vida un antes y un después. Me he enamorado más de Cristo, porque conozco ese Amor un poco mejor que antes, me ha dado empuje para ir detrás de El con el Amor que ha depositado en mí ese conocimiento y noto que El ha tomado posesión de mi”.

…“¿Y qué hacían durante tanto tiempo para entretenerse?” Es la pregunta que más veces he tenido que contestar cuando he llegado de esta experiencia de Ejercicios. Y la respuesta es simple: estar ahí, permanecer, orar, insistir. “Teniendo los ojos fijos en Jesús, el que inició y completa nuestra fe”. Esto son los Ejercicios Espirituales ignacianos: fijar la mirada en Jesús, y desde Él mirarnos a nosotros, mirar nuestra historia, descubriendo en ella una obra maestra de Dios… Ha sido un tiempo de gracia, pero también de lucha. En el silencio del desierto se oyen todas las voces que llevamos dentro, las voces que ahogan la Voz de la Palabra. No es fácil entrar en ese silencio, “sólo los violentos lo arrebatan”; pero cuando Dios lo concede se puede percibir la brisa suave en la que Elías descubrió la presencia de Dios… En este tiempo de lucha, como le sucedió a Jacob, es posible que se salga herido, y vencido; es posible que Dios derrame su bendición, y nos llame a la misión. Yo he vuelto a escuchar su llamada, llena de confianza hacia mí: “Sígueme”; como san Ignacio, quisiera responder: “Dadme vuestro amor y gracia, que éstas me bastan”.


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No es posible repetir aquí todo lo que han expresado los ejercitantes en su evaluación. Pero no finalizaremos esta exposición sin apuntar su juicio sobre un aspecto de conjunto que, prácticamente, se repite en todos ellos:

“Con todo, la experiencia del mes me resultó dura y fuerte; aunque mantuve el ritmo y la intensidad, ciertamente agota sin cansar”…“Es curioso que, a pesar de ser una experiencia dura, fuerte,
exigente... sin embargo la volvería a hacer, no sé cuándo”…

“No se sale de los ejercicios con euforia, o santos... salimos lo mismo que entramos, con las mismas luchas, pero confortados y más enamorados de Cristo, dispuestos a seguirlo, tal y como somos, dispuestos a ganar para Cristo a nuestros hermanos; la oración constante y serena de ese mes, como lluvia que empapa la tierra, no se percibe en seguida, sino que va dando fruto; las gracias recibidas irán regando nuestra tierra desierta y árida en su momento”… ………………………………………….

Nuestra intención es que para el verano de 2009 se vuelva a ofertar esta experiencia en las dos Diócesis. Se anunciará con tiempo, seguramente al comenzar el curso 2008-09. Y ojalá que entonces los que la hagan puedan exclamar al final lo que afirma este ejercitante:

…”A cuantos pudieran tener deseos de avanzar en el conocimiento de Cristo Jesús y en su seguimiento les diría que no lo aplacen más… Hagan lo imposible por conseguirlo, porque absolutamente vale la pena hacer ese esfuerzo. Allí Dios espera a quienes desean sus Dones más que otra cosa en el mundo y más que el aire que respiramos, ya que la experiencia es una enorme bocanada de aire fresco que renueva totalmente, por dentro y por fuera. Sé lo que digo; muchas personas, como si se hubieran puesto de acuerdo, me dicen "pero qué buen aspecto traes"…

Pedro Cambreleng Fuentes, S.J.

Vea también:
Ejercicios Espirituales de 8 días
Ejercicios Espirituales diocesanos
Sacerdotes: Curso de retiros para sacerdotes




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