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CIENCIA SOCIAL DESDE LA CRUZ, RAÍZ DE EUROPA
 



 

LA CIENCIA SOCIAL DESDE LA CRUZ, RAÍZ DE EUROPA

HACIA UN SOCIOLOGÍA EN DIALOGO CON EL CRUCIFICADO


Nuestro trabajo tiene un título similar al de una obra de la Santa Edith Stein, Ciencia de la Cruz, que es patrona de Europa. Le añadimos “social”. Ya que en este trabajo, en la línea de nuestro docencia e investigación, queremos seguir tratando y profundizando el diálogo de las ciencias sociales o humanas- y su base filosófica, en especial la antropología y la ética- con la fe, con la teología, en particular con la moral y la doctrina social de la iglesia. Con E. Stein y con toda la tradición cristiana, de la Iglesia y bíblica, ahí tenemos por ejemplo a San Pablo, Jesús Crucificado pertenece al corazón de la misma fe. No hay cristianismo sin la Pascua de Jesús Crucificado, que con la entrega de su vida por el Reino de amor, paz y justicia con los pobres: nos salva y libera de todo pecado, mal e injusticia; nos da vida y vida abundancia, vida humana y espiritual, digna, plena y eterna. La realidad profunda, la verdad real se encuentra en el sacrificio (esto es, la donación y entrega) de la vida de Jesús el Hijo unigénito, en fidelidad a su Padre Dios y en encarnación solidaria con la humanidad, por el Reino de fraternidad, vida y justicia liberadora con los pobres.

Y esto es lo que de forma similar, desde su especificidad, la ciencia social pretende, el conocimiento y comprensión honda de la realidad social e histórica, para mejorarla, transformarla para que haya más justicia, solidaridad y libertad. Tal como se encuentra en los orígenes y desarrollo de la ciencia social, con sus fundadores, autores clásicos y contemporáneos. Es conocido, como se ha estudiado, como la fe, en especial la antropología y la ética en perspectiva teológica, ha dialogado y se ha fecundando mutuamente con la historia del pensamiento social, de la teoría sociológica. La fe ha aportado en muy buen medida la comprensión y el sentido de persona. Es decir, que cada ser humano es sujeto, único e irrepetible, protagonista de la realidad, con su vida y dignidad sagrada e inviolable. Es un ser comunitario, social e histórico que busca en el mundo la verdad, la belleza y el bien más universal, el bien común y la solidaridad, la justicia y la participación, la igualdad y la libertad. Lo que posibilita conocer o comprender al ser humano en sus relaciones e instituciones, leyes, estructuras sociales y sistemas culturales, políticos o económicos, a nivel local o universal (mundial, global como sucede en especial hoy), que pueden favorecer la cohesión y unidad, el bien común y la justicia o la dominación e injusticia, la desigualdad u opresión.

En esta contemplación o lectura y análisis de la realidad para transformarla y liberarla en el bien y justicia con los pobres, se encuentra lo más genuino y valioso de la ciencia social, de la sociología en diálogo fecundo e interdisciplinar con el pensamiento social cristiano (inspirado por la fe), con la doctrina social de la Iglesia. En donde se asume todo este bagaje y caudal de la ciencia social y se profundiza con una lectura creyente, espiritual y teológica de la realidad. La fe en diálogo con la razón, que busca dar razón de la esperanza, ser razonable, madura y crítica, esta fe conoce y comprende bien el carácter social e histórico del ser humano. Ya que se encuentra en la entraña de la antropología y cosmovisión bíblica, judeo-cristiana. La salvación en el amor y la justicia con los pobres o el pecado, el egoísmo con sus ídolos de la riqueza, del ser rico y del poder que niegan esta salvación: se historizan, es el pecado del mundo e histórico; se encarnan en las estructuras sociales, políticas y económicas de pecado, el pecado social y estructural, que causan dominación imperialista, desigualdad e injusticia entre unos pocos ricos, personas, empresas/banca y países a costa de (causando que) la mayoría de las personas y humanidad sea cada vez más empobrecida y excluida. Tal como sucede en la actualidad.

La Revelación y salvación de Dios con su amor, paz y justicia liberadora se realiza en la historia, en los pueblos y comunidades sociales, en un contexto cultural, socio-económico y político. La salvación y justicia liberadora supone toda esta realidad humana, social e histórica, la vida y dignidad de toda persona que es sagrada. El ser humano es semejanza e imagen de Dios. Y, por tanto, esta salvación en el amor y la justicia se realiza desde aquellos que en la realidad socio-histórica se les roba y expolia esta vida, dignidad y justicia: los pobres (empobrecidos), los oprimidos, excluidos y víctimas; aquellos que sufren y padecen la injusticia, que se les niega la vida digna y sus derechos. Todo lo anterior llega a su culmen en la Revelación de Dios Encarnado en Jesús que asume todo lo humano, social e histórico para salvarlo en el amor, paz y justicia con los pobres y liberarnos de todo pecado, mal e injusticia. El proyecto de Jesús, el Reino de Dios tiene un carácter sociopolítico en cuanto, haciendo presente la salvación liberadora con los pobres en la historia, busca establecer el bien común, la justicia y el derecho en las relaciones comunitarias, sociales e históricas. El Reino de Dios pretende esta transformación liberadora de toda la realidad del mundo y de la creación, frente a todo pecado, injusticia y mal. Y se opone a los poderes de este mundo, a la riqueza y a la dominación que traen la opresión, la violencia y la muerte.

Jesús, que existe para Dios el Padre y para los demás, entregó su vida a realizar este Reino de salvación liberadora con los pobres que da vida y vida en abundancia (humana, digna, plena, eterna…). Y por eso ha sido crucificado por este pecado, mal y poder del mundo, por la riqueza y el egoísmo, por los poderosos y ricos (Herodes, el Templo-Sanedrín, Pilatos y el Imperio Romano). Se manifiesta así como la Verdad y Sabiduría del Crucificado, en su entrega, amor y justicia liberadora con los pobres: es escándalo para la sabiduría del pecado del mundo, para los ídolos del honor, del poder y la riqueza, para los poderosos y ricos. La debilidad, kénosis (abajamiento) y solidaridad del Crucificado con los crucificados y pobres de la historia es una necedad y locura para el poder establecido en los privilegios y riqueza que le parece mentira y engaño toda esta misericordia o compasión, perdón y justicia liberadora. Tal como se muestra todo ello en la Revelación y Verdad (Sabiduría y Ciencia) de Dios en Jesús Crucificado, que nos manifiesta la certeza de que el amor es digno de fe; que la verdad es este encarnación pobre y crucificada, fraterna y solidaria por el Reino y su justicia con los pobres, hasta entregar la vida, que regala vida. Frente y en contra de los dioses falsos del poder, la riqueza, el ser rico y poderosos que genera mal, pobres, víctima y muerte.

Esa es la verdadera sabiduría, ciencia y verdad en el Espíritu del Crucificado: todo aquello que dé vida y comunión, dignidad, fraternidad y justicia con los pobres. Así nos lo ha revelado la Pascua de Jesús Crucificado que salva, libera y da vida, que Resucita. Y nos resucita con Él para la vida del amor fraterno, servicio y entrega por la reconciliación, paz y justicia en historia de la salvación. Como se nos regala y expresa en los símbolos del Reino, en los sacramentos de la Pascua, en especial en el Bautismo y la Eucaristía, en la vida de los santos y testimonios de fe, de Jesús Crucificado-Resucitado por el Reino. Todo ello es lo que debería impregnar a Europa y a todo el mundo. En contra de este neoliberalismo-capitalismo, hoy global, que domina como poder y pecado del mundo, que a la búsqueda del beneficio, de la riqueza y del poder, con sus ídolos del mercado y de la competitividad, causa pobres y excluidos donde se encuentra presente (los pobres son sacramento de) Cristo Pobre y Crucificado. La Pascua de Jesús Crucificado-Resucitado nos llama y convoca al amor, a la paz y a la justicia con los pobres. Así nos lo está recordando continuamente nuestra iglesia y Papa Francisco, la vocación de iglesia del Crucificado, sacramento de comunión, de salvación liberadora en la iglesia pobre con los pobres.

Agustín Ortega (Centro Loyola e ISTIC)
Subdirector del Centro Loyola, Centro Fe y Cultura de los Jesuitas (Las Palmas de GC) y Profesor en el ISTIC (Departamento de Filosofía y Ciencias Humanas). Ha cursado los estudios de trabajo social (Diplomado), Filosofía y Teología (Licenciado en EE., Teología Sistemática), Moral (Experto Universitario) y Ciencias Sociales (DEA y Doctor por el Departamento de Psicología y Sociología, ULPGC)

Jueves Santo, 17 de abril de 2014

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Cáritas-Foessa y las ciencia sociales | Misión, praxis moral y social en san Juan Pablo II

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