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NAVIDAD ES POSIBLE - OTRA...
 



Otra Navidad es posible

SENTIDO DE OTRA NAVIDAD POSIBLE. LA REVOLUCIÓN PENDIENTE

Agustín Ortega Cabrera (Centro Loyola e ISTIC)

Supongamos, por un momento, que una persona absolutamente ajena y desconocedora de todo lo que se refiere a la Navidad: llega a nuestras ciudades del Norte enriquecido. Vería el frenesí de nuestra gente comprando y comprando, con nuestro ritmo enloquecido de consumo y derroche. Y diría, ¿pero esto qué es, porqué…? Y uno le trataría de contestar: es que es Navidad. ¿Navidad, qué significa eso?, replicaría él. Pues es la época en que celebramos el acontecimiento del nacimiento de Jesús, el Niño-Dios, según la fe cristiana, intentaríamos nosotros explicarle. Y él más sorprendido o desorientado diría: ¿pero es que ese Jesús, ese Niño Dios nació comprando y consumiendo así, en un mercado o centro comercial…?

Este tono un poco jocoso, con el que empezamos este escrito, evidentemente, es una forma irónica y crítica a nuestra manera de concebir y celebrar actualmente la Navidad. El sistema capitalista, como en tantas cosas, ha logrado pervertir hasta tal punto el sentido de la Navidad, que ya es casi irreconocible en su significado original y verdadero. Y es en este punto donde, sobre todo, nos queremos centrar. Hacer memoria del corazón (lo más esencial) del mensaje y realidad de la Navidad. Y el primer y mejor lugar para adentrarse en este acontecimiento es ir y leer la Biblia. En concreto, el Nuevo Testamento, más exactamente los dos primeros capítulos de los Evangelios de Mateo (Mt) y Lucas (Lc). Teniendo en cuenta para ello, además, estudios bíblicos o teológicos cualificados y actuales sobre Jesús. Y por supuesto, el sentir y fe viva de la comunidad cristiana, en nuestro caso, en especial, la comunidad de la iglesia católica. Para evitar de este modo, lecturas fundamentalistas e individualistas.

Empecemos diciendo que los llamados evangelios de la infancia de Jesús, los dos primeros capítulos de Mt y Lc, están leídos desde la vida global de Jesús. Y como el resto de los evangelios, no quieren hacer una biografía literaria o histórica exacta de la vida de Jesús. La Biblia no es exactamente un libro de ciencia ni de historia. Tiene, como en el acontecimiento de Jesús, una base histórica verdadera. Y además muy fiable o rigurosamente cierta, como pocas fuentes o documentos similares de acontecimientos históricos, vistos desde el punto de vista de la ciencia histórica. Pero lo que, principalmente, quiere transmitirnos es una experiencia espiritual y teológica sobre la persona y vida de Jesús, su mensaje y obra o legado vivo, actual para la comunidad e historia de la humanidad.

También es muy importante ir al primer capítulo del Evangelio de Juan (Jn), el conocido como prologo joánico (cf. Jn 1, 1-14), porque nos da una visión global del sentido profundo de la Navidad. Nos manifiesta como Dios mismo, el Dios de la vida y liberador del mal: se ha encarnado en lo humano, más concretamente en lo más débil y frágil de lo humano. Esto supone una autentica revolución en la historia. Dios no es el ser inmutable y pasivo, alejado y aislado de la vida y realidad de lo seres humanos, como se pensaba en ciertas filosofías o cosmovisiones de aquella época. Dios en el niño Jesús que va a nacer: es el Emmanuel, el “Dios con nosotros” (cf. Mt 1, 23).

El Dios que se manifiesta y que es alumbrado en el seno de una mujer, doblemente pobre y excluida, María de Nazaret. El Dios del amor y la misericordia, de los pobres y oprimidos, frente a todo poder y riqueza, como canta María (cf. Lc 1, 46-55). Por eso se llamará Jesús (cf. Mt 1, 21), que significa el Dios que salva y libera de todo mal y egoísmo, de toda injusticia y opresión, que promueve la vida, la felicidad y el desarrollo integral de los seres humanos. La realización y plenitud de las personas.

Efectivamente, el anuncio de esta salvación y liberación integral en el amor, la justicia y la paz: se hace concreto, social e histórico. El niño Dios nace en una familia pobre y excluida, en un lugar de la periferia marginada, en el pesebre (cf. Lc 2, 7). Esta salvación liberadora se manifiesta, por tanto, desde aquellos que son marginados de este amor, justicia y paz, desde los pobres y excluidos. Como asimismo eran en aquella época los extranjeros (los magos astrónomos de Oriente, no son reyes ni nada por el estilo cf. Mt 2, 1-2,) y los pastores (cf. Lc 2, 8-18): grupos sociales despreciados y humillados por los más poderosos y por el sistema socio-cultural de aquel entonces.

Estos poderosos y potentados, que como Herodes, no aceptan esta salvación liberadora de todo egoísmo y afán de poder o codicia. Ya que pone en peligro su dominación y privilegios. Y por tanto persigue y quiere matar al Niño Pobre y Liberador y a su familia, causa víctimas inocentes por defender, asegurar sus intereses y beneficios (cf. Mt 2, 16-18). Pero a pesar de todo, Dios, con su misericordia y fidelidad, sigue adelante con su proyecto de salvación y liberación, desde el lugar de los pobres y excluidos, desde Nazaret (cf. Mt 2, 19-23).

Como decía un filosofo y pensador muy importante de nuestra época, de origen marxiano (que no marxista integrista) y no creyente, E. Bloch: un acontecimiento así, con estos rasgos, no puede ser inventando; ya que las sagas o tradiciones religiosas tienden a encumbrar a sus fundadores. Pero aquí es todo lo contrario, es un acontecimiento escandaloso y sub-versivo a los ojos del poder. Por eso el sub-título de nuestro escrito, ya que la Navidad es un acontecimiento que re-vierte la civilización de la riqueza y del capital (en palabras del pensador y jesuita mártir I. Ellacuría), que nos libera del egoísmo e individualismo y del poder dominador. Nos presenta, como diría también Ellacuría, la civilización de la pobreza y del trabajo, el hacer posible que la solidaridad, la justicia y la vida digna: sean el motor y el sentido de la historia.

¡Que actualidad y belleza tiene entonces la Navidad!, que transformadora y liberadora: sub-vierte nuestro actual e inmoral sistema capitalista y consumista; y pone en su lugar la civilización del amor fraterno. Ojala que nos vayamos impregnado, más intensamente, de este mensaje y realidad de la Navidad del Dios en Jesús de Nazaret. Para vivirlo y para testimoniarlo, así todo el año, para comprometernos todos los días de nuestra vida por ese otro mundo posible, más fraterno y justo. Es la felicidad y salvación libertadora que trae la Navidad del Niño Pobre y ya Crucificado por la injusticia.

Decía otro testimonio de nuestra época, Carlos de Foucald, ¿que como se podía mirar al pesebre y seguir siendo rico?, que él no podía. Por eso, compartió la vida de forma pobre y solidaria con los pobres y excluidos de África. Sí, otra navidad es posible, la historia nos lo muestra con testimonios como este. Como el de Francisco el pobre de Asís, el inventor de nuestros belenes que ponemos en estas fechas, como Ignacio de Loyola, y tantos y tantos que han seguido al Niño Dios Pobre y Crucificado. Todos ellos nos muestran que desde la fe, la esperanza y el amor, desde el servicio y el compromiso es posible ir transformando el mundo en la Navidad-Pascua del Niño Dios.

Agustín Ortega Cabrera (Centro Loyola e ISTIC)
Subdirector del Centro Loyola, Centro Fe y Cultura de los Jesuitas (Las Palmas de GC) y Profesor en el ISTIC (Departamento de Filosofía y Ciencias Humanas). Ha cursado los estudios de trabajo social (Diplomado), Filosofía y Teología (Licenciado en EE., Teología Sistemática), Moral (Experto Universitario) y Ciencias Sociales (DEA y Doctor por el Departamento de Psicología y Sociología, ULPGC)

(25 de diciembre de 2013)

Para entender la Navidad cristiana:
- Adviento: Materiales para Adviento y Navidad
- Fiestas Católicas
- Navidad: el origen de la palabra y costumbres navideñas
- Nacimiento de Jesús ¿25 de diciembre?
- Jesús: ¿Dónde y cómo nació?
- Jesús: ¿Nació en Belén o en Nazaret?
- Jesús: ¿Qué sabemos realmente de Jesús?
- Jesús: ¿tuvo hermanos?
- Navidad, Reyes y el consumo sin límites
- Navidad: Felicite la Navidad en 25 idiomas




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