San Diego de Alcalá y Fray Juan de Santorcaz hicieron su viaje a las Islas Canarias en el año 1441, viviendo en el convento franciscano de Betancuria en la isla de Fuerteventura.
Fue enviado a la isla de Fuerteventura para que cuidase la formación de los misioneros pes era un buen teólogo. Escribió "De Trinitate", y en uno de los libros hay una crónica del convento.