San Diego de Alcalá y Fray Juan de Santorcaz hicieron su viaje a las Islas Canarias en el año 1441, viviendo en el convento franciscano de Betancuria en la isla de Fuerteventura.
San Diego de Alcalá era natural de San Nicolás del Puerto (Sevilla)-España, consideraba a los indígenas canarios hermanos y no siervos, lo que resultó incómodo a los colonizadores que criticaban su comportamiento fraterno. Muere en Alcalá de Henares en 1463 y en 1588 fue canonizado.