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MARÍA: ORACIÓN PASCUAL A MARÍA SANTÍSIMA
 

ORACIÓN A MARÍA SANTÍSIMA

En esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: Paz a ustedes”

Madre del amor y de la vida, señora del consuelo y la esperanza,
acogedora de los discípulos que vuelven
después de haber hecho la experiencia de la Pascua,
recuperados de derrotas y desesperos.
En tus brazos nos refugiamos buscando la paz,
y en tu consuelo retomamos la vida cubiertos de humildad
y sorprendidos porque el Maestro sigue confiando en nosotros.

“Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: reciban el Espíritu Santo”.

Madre de la gracia, portadora del fruto del Espíritu,
servicial y solícita, anunciadora de las maravillas de Dios
en favor de los que el mundo desprecia,
concédenos un corazón dócil a las inspiraciones divinas,
pacífico y nada soberbio en las relaciones humanas,
moderado y desprendido en los bienes de la tierra,
y alegre y esperanzado en medio de las dificultades.

“A quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados”.

Madre que pudiste acunar al que viene en el nombre del Señor,
que llevaste en tus brazos al portador de la misericordia divina,
que supiste educar a tu hijo, junto con José,
en la no violencia, en las buenas maneras y en el recto obrar,
que escuchaste entre lágrimas su grito de perdón a los verdugos,
ayúdanos a pedir y dar perdón,
a ser intrumentos de verdadera reconciliación,
a saber valorar a los ministros de la penitencia,
a saber calmar nuestras ansias y pasiones,
nuestros desajustes y rencores,
nuestras negatividades y amarguras,
en la fuente divina que nace de la Pascua.

“Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente”.

Madre y hermana en la verdadera fe,
orgullo de santidad de una Iglesia herida por los pecados de sus fieles
y, sobre todo, de algunos de sus ministros,
ayúdanos a salir de nuestra mediocridad
y a medirnos siempre en el ejemplo de los santos,
entre los que destacas de manera más que notable.
Que en el costado abierto de tu hijo,
-símbolo de donde brotan los sacramentos-
sepamos introducirnos con fervor y constancia,
y en los agujeros de sus clavos, -signos de su pasión-
nos comprometamos a estar cerca de los que sufren,
de los que necesitan consuelo y atención,
y, sobre todo, de los que necesitan la gran misericordia
que supone el anuncio del Evangelio de tu hijo, Jesús. Amén

“Alégrate Virgen María porque ha resucitado el Señor”

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador,
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el poderoso ha hecho obras grandes por mí.
Su nombre es santo, y su misericordia
llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos, y enaltece a los humildes;
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel su siervo, como lo había prometido desde antiguo
en favor de Abrahám y sus descendencia por siempre.

Higinio Sánchez Romero




Vía Lucis Pascual | Confirmación, asunto complicado. La celebración de

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