De la manipulación al sacrilegio, pasando por la persecución y el exterminio físico de sacerdotes y fieles, o por acusarla de todos los males acaecidos a lo largo de la Historia, las estrategias para destruir a la Iglesia no han variado demasiado a lo largo de los siglos.
El semanario católico mexicano El Observador sintetiza con profusión de datos las que considera estrategias fundamentales para combatir en nuestros días a la Iglesia.