La Iglesia está presente en los acontecimientos más importantes de la vida, acompañando a las personas que se acercan a Dios en los momentos más importantes de la existencia humana: en los felices (matrimonio, bautismo, confirmación) y también en los dolorosos (pecado, enfermedad, muerte). Por la Iglesia, el Dios del Amor, visible en Jesucristo, se acerca a cada uno para darle sentido y esperanza.
La Iglesia, como Pueblo de Dios, brinda a la sociedad valores permanentes que nos ayudan a crecer como personas y mejoran la convivencia entre los hombres: fe, defensa de los derechos humanos, fraternidad, dignidad de la persona, solidaridad, perdón, superación, esfuerzo, etc.
La Iglesia ayuda a los más necesitados de la sociedad: sin techo, familias rotas y desestructuradas, inmigrantes, ancianos, enfermos, etc.
Estas actividades son realizadas en su mayoría por personas que entregan su vida a los demás. Los sacerdotes y los agentes de pastoral, que están al servicio de la comunidad cristiana, desempeñan, una labor discreta y muchas veces ignorada que construye el bien común de la sociedad.
Un artículo del sacerdote y teólogo José-Román Flecha Andrés en Diario de León (3-11-2011)
Ese era el título de un famoso libro de Henri de Lubac, que nos viene a la memoria al leer algunas reflexiones del Papa Benedicto XVI durante la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid. Aunque encierran un rico contenido de valores positivos, se presentan aquí en forma de prohibiciones, tan sólo por esas razones pedagógicas que orientan los mandamientos bíblicos y otros textos venerables.
1. No considerar la Iglesia como una simple institución humana. Es muy habitual pensar en la Iglesia como una organización cultural o asistencial. En muchas ocasiones ha tenido que ejercer funciones de suplencia, en la liberación de los cautivos, en el ámbito de la salud o de la educación y hasta de la promoción laboral. Pero ha sido enviada por Jesucristo como mensajera y testigo de su salvación.
¿Cómo se mantiene económicamente la Iglesia Católica?
La Iglesia se sostiene gracias a las aportaciones de los católicos y de las personas de buena voluntad que, sin ser católicos, incluso sin ser creyentes, entienden la inmensa labor espiritual, cultural, social y humana que realiza la Iglesia Católica. Para seguir cumpliendo con nuestra misión necesitamos de su ayuda económica. El 15 de noviembre celebramos el Día de la Iglesia Diocesana, las colectas de ese fin de semana van destinadas a nuestra diócesis. La mejor forma de colaborar económicamente con la Iglesia es animándose a aportar una cantidad fija mensual, de esta forma podemos planificar adecuadamente las respuestas a las necesidades más inmediatas.
16 de noviembre de 2008 DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA
Vea en nuestra web: - Carta de Mons. Cases. - Información sobre algunas actividades de nuestra diócesis. - Cuenta de resultados 2007 (gastos e ingresos de nuestra diócesis en 2007). - Boletín de domiciliación bancaria a favor de la Iglesia Católica. - Enlace a la web www.portantos.es