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SEMINARIO 2010: CARTA DE MONS. CASES |
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El Obispo de Canarias
EL SACERDOTE, TESTIGO DE LA MISERICORDIA DE DIOS Día del Seminario 2010
Mis queridos Hermanos y Amigos:
Viviendo este tiempo de Cuaresma, camino hacia la Pascua, la Jornada del Seminario nos invita a orar por las vocaciones sacerdotales, y a sentir y vivir el Seminario como algo tan nuestro que respiramos y vivimos a su ritmo: con esperanza o con escepticismo, con alegría o con tristeza. En él se forma y se tiene que seguir formando permanentemente el Presbiterio de nuestra Iglesia Diocesana. Por ello el Seminario, y todo lo que supone la campaña vocacional pone a prueba nuestra convicción de que sea posible la recuperación vocacional que necesitamos.
Presentar al Sacerdote como Testigo de la Misericordia de Dios tiene mucho que ver con esa esperanza y esa alegría. Si podemos mirar el futuro con esperanza es únicamente porque Dios es misericordioso. Entre nosotros no es difícil encontrar quien confunda misericordia con debilidad o blandenguería, y sin embargo la misericordia es el rasgo más propio de Dios. “Oh Dios, -reza la Iglesia-, que manifiestas tu poder con el perdón y la misericordia”. Resulta extraño para nosotros ese modo de expresarse, para nosotros que tenemos tantos modos de manifestar nuestros pequeños y ridículos poderes con medios tan distintos y tan lejanos al perdón y a la misericordia.
El Amor de Dios es misericordioso porque encaja y vence el lado oscuro de la vida, la parte sombría de nuestro quehacer de hombres y de hermanos, no porque no lo considere o porque no le dé importancia. El Amor de Dios es misericordioso porque nos hace salir del callejón sin salida de la Muerte y del Pecado, y por ello, de la desesperanza y de la tristeza. “Todo ser humano –decía Juan Pablo II- abriga en sí la esperanza de poder reemprender un camino de vida y no quedar para siempre prisionero de sus propios errores y de sus propias culpas. Sueña con poder levantar la mirada hacia el futuro, para descubrir aún una perspectiva de confianza y compromiso”. Es Dios quien le da a nuestros actos la importancia justa, pero sólo Dios es capaz de ver que nuestro mal no es el lado definitivo de nuestro corazón. Sólo Dios es capaz de hacer que lo último para los hombres, para ti, para mí, para toda la Iglesia Diocesana, sea la Vida y el Bien.
Los Sacerdotes experimentamos realmente la misericordia de Dios desde nuestra propia condición pecadora. El Sacramento de la Penitencia, que celebramos para nosotros mismos y para los fieles, nos hace testigos y ministros de la Misericordia de Dios. Pero en todo el ejercicio del ministerio y en toda nuestra vida abrimos a todos las puertas de la esperanza desde esa Misericordia de Dios. Y esa Misericordia de Dios es contagiosa. Quiera Dios regalar a nuestra Diócesis la vida de muchos jóvenes que quieran compartir la pasión de Dios por el bien y la vida del hombre. Oramos con confianza, con mucha confianza.
Que el Señor nos bendiga con su amor y nos llene de amor mutuo
+ Francisco Obispo de Canarias
PS. Les envío y cuelgo en la web de la Diócesis una Carta a los Jóvenes sobre el Encuentro Mundial de Madrid 2011. En esta primera comunicación con ellos pretendo únicamente acercarles a que conozcan qué es. Si la fotocopian y la hacen llegar a los adolescentes y jóvenes que se acercan a la Parroquia, a la Confirmación, a la Clase de Religión, a los Grupos juveniles, creo que puede servirles para bien. Gracias.
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Carta de nuestro obispo a los jóvenes
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Financiación de la Iglesia 2010 - Mons. Cases | Jóvenes: Carta de Mons. Cases 2010
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Versión para imprimir
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