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MONS. CASES: MENSAJE DE PASCUA 2007
 

¡SE HAN LLEVADO AL SEÑOR Y NO SÉ DÓNDE LO HAN PUESTO!

Mensaje de Pascua 2007


Recuerdo el mensaje que les mandé en la última Navidad, la primera que yo pasaba con Vds., mis Hermanos canarios: UN BELÉN SIN NIÑO. ¿Se acuerdan? Les animaba a comprobar cómo nuestro ambiente navideño se llena de manifestaciones festivas, que nada o poco tienen que ver con la figura central de los Belenes: el Niño Jesús. La calle, muchos hogares, muchos establecimientos sociales se montan y se adornan como si fueran un inmenso Belén, en el que falta la figura central, el Niño. Y les animaba a poner esa figura, a colocar a Jesús en el centro de nuestros hogares, de nuestras relaciones, de nuestro ambiente. Con la palabra y con el testimonio de nuestra vida.

Es evidente que a la Pascua le pasa lo mismo. Una fiesta, unas fiestas, un descanso o un ocio prolongados, donde falta la figura central: el Señor Resucitado. Se ha perdido la conexión con el motivo que le dio origen: ¡Ha resucitado el Señor! La Muerte ha sido vencida. No sólo es que triunfa la Vida, como si estuviéramos sin más en unas fiestas paganas del resurgir de la primavera. ¡Triunfa el Señor de la Vida! La victoria de Jesús, su señorío, es victoria sobre los dos únicos enemigos que tiene el hombre en realidad: el pecado y la muerte. ¡Triunfa el Señor de la Vida!

Pensaba en esto mientras preparaba las celebraciones de estos días de Semana Santa, y al leer el Evangelio de hoy, Domingo de Pascua, me he dicho a mí mismo: ‘esto es exactamente lo que nos pasa’. Prescindiendo ahora de lo que sucede en el ambiente social, o en los que aprovechan estas jornadas sólo para emprender viajes o actividades que les distraigan, miro a la Iglesia, a Vds., mi casa y mi familia. Miro a los cristianos y me pregunto si no hay muchos que pueden decir como María Magdalena, al ver el sepulcro vacío: "¡SE HAN LLEVADO AL SEÑOR Y NO SÉ DÓNDE LO HAN PUESTO!"
Sí, hay muchos que, hace poco o mucho tiempo, han perdido al Señor y no saben dónde lo han puesto, dónde se lo han dejado. Ni siquiera saben dónde buscarlo, porque no terminan de tener conciencia de que lo que han perdido es lo fundamental. Un Belén sin Niño Jesús es absurdo, como es absurda –en cristiano- una Pascua sin reencuentro con el Señor resucitado… como es absurdo en realidad un cristianismo sin ese trato de persona a persona con Jesús vivo hoy.

Mis queridos hermanos: por desgracia podemos seguir llamándonos cristianos sin ese encuentro y trato personal con Jesús. Podemos seguir practicando incluso procesiones, celebraciones, encuentros de cristianos, romerías, ofrendas, peregrinaciones… y tantas y tantas actividades con apellido cristiano. Si no parten de un encuentro personal con Jesús, si no llevan a ese encuentro personal con Jesús, tienen apellido, pero quizás les falta el nombre… que es lo fundamental.

Como María Magdalena, necesitamos oír la voz de Jesús que nos llama por nuestro nombre propio: María, Francisco, José, Cathaysa, Pedro, Aday, Rosa… Si nos oímos llamar así, si respondemos como María Magdalena, reconociendo a Jesús vivo: ¡Maestro!, es que verdaderamente ha resucitado el Señor. Es la Pascua. ¡Ha triunfado el Señor de la Vida! Busquemos al Señor personalmente, apasionadamente. Él ha salido en busca nuestra. Se ha cansado con sus pies humanos buscándonos. Ha muerto en la Cruz y ha cargado nuestros pecados buscándonos. Terminaremos escuchando su voz que nos llama por el nombre propio. Cuando lo escuches, respóndele: ¡ese encuentro es la Pascua!

+ Francisco, Obispo de Canarias

(Las Palmas de Gran Canaria, 8 de abril de 2007, Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor)




Seminario 2009: Carta de Mons. Cases | Mons. Cases: Primer mensaje a sus diocesanos

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