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MONS. CASES: ¿UN BELÉN SIN NIÑO?
 

Primer Mensaje de Navidad de Mons. Cases Andreu como Obispo de la Diócesis de Canarias.
23 de diciembre de 2006.


¿UN BELEN SIN NIÑO?

Hoy es un día que muchos califican de muy especial porque puede caerles desde el "gordo" hasta alguna participación de la pedrea" o la devolución de lo gastado. A mí ya me ha tocado la lotería y juego poco o nada. Ustedes, mis hermanos de Canarias, son la lotería que me ha tocado y me toca en cada momento de cada día. Y vivo este premio con alegría y gratitud, a Dios y a Ustedes.

Me levanté hoy muy temprano y acudí a la Misa de Aurora de la Parroquia de Santo Domingo. Al final de la preciosa celebración nos acercamos al Belén. Estaba ya montado, aunque faltaba la figura más importante, que, evidentemente, colocarán en la misma Misa de Nochebuena. En la homilía había hablado de lo que estábamos viendo con nuestros ojos: un Belén sin Niño Jesús. Así es en muchos lugares el ambiente, el de las calles, el de muchas casas, el de muchos establecimientos comerciales. Hemos "montado el belén" de la Navidad con muchas luces, muchos adornos, muchos gastos, mucha "fiesta", mucha mención del "espíritu de la navidad": esa versión light, blandita y emocional, de lo que se celebra en Navidad, el Dies Natalis, el día del nacimiento de Jesús. Pero ¿dónde está la figura más importante?

Un Belén sin Niño es una contradicción. La figura del Niño Jesús es la más importante, es su razón de ser, aunque sea la más pequeñita de todas. Los creyentes en Él y seguidores suyos también contribuimos a que a la Navidad le falte su alma más profunda, también nos entretenemos en el marco sin hacer caso al cuadro. Tenemos una tarea muy sencilla que realizar: acoger en nuestro corazón a Jesús, y poner en el Belén la figura del Niño que falta. Ponerlo en nuestra familia, en nuestra comunidad de vecinos, o de amistad; en nuestro lugar de trabajo o en nuestro ambiente de ocio. Ponerlo sobre todo con el testimonio de nuestros hechos de servicio y entrega; ponerlo también con la palabra de bondad, de esperanza y de perdón; ponerlo con los criterios con los que afrontamos y enfocamos los temas de cada día.

Pero en un Belén hay muchas figuras, como en la vida de cada día. Está la figura central, la más pequeña y la más importante: Jesús, el Hijo de Dios, La Luz que se ofrece a todos, hecho menudo e indefenso, tan menudo y tan indefenso que se puede pasar muy cerca y no advertir su presencia, ocupados en muchas cosas. Algunas figuras representan a quienes acogen esa Luz que nos viene de Dios: María -que nos la da-, José, y los pastores. Otros buscan La Luz entre sombras, a tientas, hasta que la encuentran: los Magos. Hay quien orienta y encamina a los demás hacia la Luz como los Ángeles o la Estrella. No faltan en los Belenes las figuras de relleno, las que muestran con su hacer la vida de cada día, la vida de mucha gente que se entera poco de lo que está sucediendo en el establo. Y tampoco falta quien, como Herodes, pretende apagar la Luz para que nadie quede iluminado con su resplandor. ¡Cómo se parece la vida y nuestra historia a los Belenes!

Muchas felicidades en estas Fiestas y mis mejores deseos de Paz para el año 2007 y para siempre. No dejen el Belén sin Niño Jesús.

Vuestro hermano y amigo Francisco, Obispo.




Mons. Cases: Mensaje Semana Santa 2006 | Saludo a los jóvenes canarios

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