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INFANTES FLORIDO: ENTREVISTA |
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Manifestaciones de monseñor Infantes Florido, al periódico “La Provincia”, la primera vez que el obispo volvía a la isla después de haber sido trasladado a Córdoba, en entrevista que reproducimos textualmente, como homenaje y recuerdo al prelado sevillano, obispo emérito de Córdoba, recientemente fallecido.
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Entrevista con Mons. Infantes Florido
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Con motivo del Estudio Socio Pastoral
INFANTES FLORIDO ESTUVO A PUNTO DE SER “EXPULSADO” DE LAS ISLAS, PERO FRANCO NO LO CONSINTIÓ
“Hubo una amenaza del ministro de Asuntos Exteriores al Nuncio para que me sacara de la Diócesis de Canarias”
“Había una razón para llevar a cabo el “Estudio Socio Pastoral de la Diócesis”: Canarias tenia que tomar conciencia de lo que era, porque no la tenía y se hizo el Estudio, porque era lo que daría una idea exacta de la situación de la diócesis a todos los niveles...”
“Yo agradezco sinceramente al clero canario haber colaborado tan fielmente conmigo”
Por Antonio Cruz Domínguez Las Palmas de Gran Canaria
Monseñor José Antonio Infantes Florido está en Las Palmas de Gran Canaria y a las ocho de esta noche pronunciará una conferencia en la sede de la Fundación Mapfre Guanarteme, sita en la calle Juan de Quesada número 10. El que fuera obispo de Canarias, entre los años 1967 y 1978, y en la actualidad obispo emérito de Córdoba, ha sido invitado por Mapfre-Guanarteme para abordar el tema Empuje cultural canario en el S. XVIII.
Ayer tuvimos una amplia conversación con Monseñor Infantes Florido donde el prelado analizó diversas cuestiones de su pontificado en Canarias, candentes aún a pesar del tiempo.
- ¿Cómo enjuicia desde la perspectiva actual la aplicación del Vaticano II en Canarias? - A mi me tocó la aplicación de ciertos esquemas, abrir caminos que con el andar del tiempo han cuajado de maravilla.
- El Ecumenismo fue la principal novedad, en cuya aplicación usted fue pionero en España. - Efectivamente. Fue la gran novedad toda vez que en muy pocos sitios de la Península se hubiera podido haber hecho lo que se hizo en la diócesis de Canarias. Se volcaron las Iglesias y confesiones no católicas, el episcopado noruego y el episcopado sueco. Raro fue el obispo que vino a la isla y no se acercó a felicitarme y darme las gracias por el Templo Ecuménico.
- En principio fue un poco difícil para usted la adaptación del clero canario a su manera de ser y de actuar. ¿Cómo era el clero de entonces? - El clero de entonces tenía dos aspectos; uno común, era un clero muy conservador de las normas de la Iglesia y muy colaborador con el obispo, que pensaba que la aplicación del Concilio tenía que ser más lenta; y otros que no, que aquello era insuficiente y que había que completarlo para poderlo aplicar. Eran dos opiniones distintas pero no interfirieron. Yo agradezco mucho al clero canario haber colaborado tan fielmente.
- Aparecen entonces las secularizaciones. Eso fue motivo de la falta de adaptación de los sacerdotes a los nuevos tiempos. ¿Cuál fue la causa? .. - Fue muy compleja la situación que se produce...
- Pero no cabe duda que aquello provocó una bajada notable del índice de vocaciones... - No sólo por eso sino que como consecuencia aparecieron las dudas, por el impacto que producen las secularizaciones; además España entraba al mismo tiempo en un nuevo tipo de sociedad, lo que hizo que las vocaciones no florecieran. La vocación requiere un clima religioso y en aquel instante se vivía un tipo de sociedad secularizada.
- Sin embargo hay que decir algo en pro de la justicia y la verdad y es que hoy parte importante de la Diócesis se sustenta con sacerdotes ordenados por usted... - Han venido nuevos, ¡eh...!. Eso pasa en todas las Diócesis, la edad media está de los 50 para arriba. A los jóvenes que se están ordenando les va a tocar rellenar un vacío impresionante.
- Usted llega a Canarias en el mes de octubre de 1967. Usted ve la situación, analiza, juzga y se plantea una reforma; pero antes lleva a cabo el Estudio Socio Pastoral. ¿Por qué? - Había una razón. Canarias tenia que tomar conciencia de lo que era, porque no la tenía. Y se hizo el Estudio, porque era lo que daría una idea exacta de la situación de la diócesis a todos los niveles...
- Un “Estudio” que fue muy conflictivo, por circunstancias ajenas al mismo, recordamos - Sí, efectivamente. Porque el régimen de Franco no estaba por la labor. El clero, gran parte de religiosos y religiosas, seglares cualificados, estaban ansiosos por conocer sus problemas...
- Su lucha con quién fue más fuerte, ¿con el poder político o con la burguesía? - Ni con la aristocracia ni con la burguesía tuve problemas. Siempre que las necesité me ayudaron... Hubo otros elementos más difíciles..
- ¿Cuáles fueron, señor obispo? - Los que manejaban la prensa o los que llevaban la economía, porque hubo problemas sociales que yo afronté y hasta me presenté. Y eso fue fuerte.
- Usted ¿de quién fue ‘visitante’ asiduo, del Palacio de Justicia en Vegueta o del Gobierno Civil en la Plaza de la Feria...? - Del Gobierno Civil; sobre todo de algunos gobernadores...
- ¿Y los militares? - Con los militares me llevé muy bien.
- ¿Hubo algún intento de politización del Estudio Socio Pastoral, por parte de alguien? - Por supuesto. Los planteamientos del Estudio no entraban en los esquemas del régimen político de entonces y provocaba lo que ellos llamaban ‘politización’. También hubo infiltraciones y se llegó a instrumentalizar algunos aspectos de la Asamblea.
- Que, junto con la asamblea de Vallecas, la de Canarias llegó a ser prohibida... - Nosotros tuvimos muchas dificultades para realizarla y para terminarla...
- Recordamos que usted estuvo a punto de ser ‘expulsado’ de Canarias... - Bueno, fue algo parecido... Efectivamente, hubo una amenaza del Ministerio de Asuntos Exteriores al entonces Nuncio diciéndole “hay que sacar de allí al Obispo” y si no llega a ser por Franco, al igual que hicieron con monseñor Añoveros, hubiesen preparado también un avión para mí para sacarme de la Isla. Pero, repito, Franco no lo consintió.
- ¿Eran expresiones de insatisfacción por la situación o expresiones de un deseo de renovación? - Esas dos cosas. Canarias era parte de la Iglesia que quería renovar el Concilio. Yo creí que era lo que tenía que hacer y así lo entendió la mayoría del clero y la mayoría de los canarios; bien fuera la aparcería, los ‘coches de hora’, las guaguas..., los medios de comunicación tocaban estos puntos claves... Es conveniente recordar que la Diócesis de Canarias fue el primer sitio donde se adoptó el encierro de los obreros en la Catedral; obreros y otras veces las mujeres de los presos políticos. Pero todo porque el Régimen iba perdiendo gas y la gente iba tomando conciencia con cierta seguridad.
- No cabe duda, señor obispo, que aquella experiencia fue muy positiva... - En gran parte sí...
- Aunque usted, particularmente, sufrió mucho... - Sí, bastante.
- Allí lo pusieron, no en cabecera de pista, pero sí casi con el avión calentando motores para su marcha? - Por supuesto. Yo tuve que acudir al cardenal Tarancón, para que escuchara la versión correcta de lo que había sucedido. Los obispos estaban alarmados; algunos porque creían que yo estaba haciendo aquí una locura. Tarancón reunió a la Comisión Permanente.
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Infantes Florido, Obispo de Canarias 1967-1978
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