Apostasía: Borrarse de la Iglesia

LA APOSTASÍA EN ESPAÑA

Recientemente ha salido en los medios de comunicación un par de noticias sobre un hombre y una mujer en España que acudieron a la Agencia Española de Protección de Datos reclamando la cancelación total de su condición de bautizados, de católicos, en cualquier registro de la Iglesia Católica.

Y, ante tal noticia, cabría preguntarse ¿Es posible que una persona bautizada tenga derecho a que se le borre?La verdad es que los medios fomentan el interés por llegar a descubrir la verdad, por lo menos a mí. Y por eso he indagado y escribo.

El bautismo imprime carácter, por lo que no puede reiterarse y tiene carácter indeleble, tanto para esta vida como para la eterna.
Con el bautismo llega al alma la gracia, que es participación de la naturaleza divina; pero la gracia se pierde con el pecado, sin que haya que borrarse de ningún sitio para perderla.
Con el bautismo recibimos la fe y la fe puede perderse, pero es una pena porque Jesucristo dijo: Yo soy la resurrección y la vida; quien cree en Mí, aunque hubiere muerto, vivirá (Jn. 11, 25).

El bautismo convierte al hombre en hijo de Dios y aquí sucede igual que en la filiación natural, que un hijo puede ser un mal hijo, el peor de los hijos incluso; pero no por eso deja de serlo. Puede ser indigno de tal padre, pero no deja de tenerlo. Más aún cuando es Padre de infinita Misericordia, siempre dispuesto a perdonar.
Y, como el bautismo perdona el pecado original con el que todos nacemos heredado de nuestros primeros padres, habría que preguntar a esos señores ¿es que ustedes quieren volver a recobrar el pecado original?, o ya, tratándose de pecados les da lo mismo unos que otros.
Es decir, lo de borrar el bautismo ...., se ve que no. Y es que el nacimiento a la gracia es un verdadero nacimiento. Igual sucedería si una persona deseara que le borrasen de haber nacido.

Otra cosa distinta es la apostasía, que es un voluntario rechazo total a la fe cristiana. De la apostasía nos hablan los números 675, 817, 2089 y 2577 del Catecismo de la Iglesia Católica. Este último número nos recuerda que fue un hombre, Moisés, y por su intimidad con Dios quien logró la salvación del pueblo, tras su apostasía.

Las normas que hay que aplicar sobre lo de borrarse de los Registros de la Iglesia Católica como bautizado son: Ley Orgánica 15/1999 de 13 de diciembre de Protección de Datos de Carácter Personal y las Resoluciones de 6 febrero y de 28 de marzo de 2007 de la Agencia de Protección de Datos de Carácter Personal. Y de esas Resoluciones considero conveniente destacar:

Sobre el encargado del fichero: el plazo para rectificar o cancelar datos en el fichero del Acta de Bautismo es de diez días y si el responsable del fichero considera que no procede acceder a lo solicitado tiene el plazo de diez días para comunicárselo al solicitante, haciéndolo motivadamente.

Sobre el solicitante: ha de expresar su nombre y apellidos, su petición con fecha y firma, señalar un domicilio a efecto de notificaciones y adjuntar a su solicitud los documentos que acreditan su petición y la fotocopia de su D.N.I.

La Agencia Española de Protección de Datos en esas dos Resoluciones recoge que ya resolvió anteriormente varios asuntos muy similares y solicitó un informe a la Dirección General de Asuntos Religiosos del Ministerio de Justicia, quien contestó en Nota de 6 de julio de 2000 que “La Iglesia Católica no posee ficheros de sus miembros, ni relación alguna de ellos. Las encuestas que organismos especializados pueden, por ejemplo, realizar sobre asistencia a misa dominical ni son oficiales ni son nominales, ni son objeto de manipulación o de utilización personal por parte de la Iglesia. La Iglesia Católica, al no poseer ficheros de datos no está en condiciones de cancelarlos”.

Y sobre el asiento en el libro de Bautismo, el Acuerdo de 3 de enero de 1979 entre el Estado Español y la Santa Sede sobre Asuntos Jurídicos en su apartado II.6 estableció que “El Estado respeta y protege la inviolabilidad de los archivos, registros y demás documentos pertenecientes a la Conferencia Episcopal Española, a las Curias Episcopales, a las Curias de los Superiores Mayores de las Órdenes y Congregaciones Religiosas, a las Parroquias y a otras Instituciones y Entidades Eclesiásticas”.

De este modo tanto el Estado como la Iglesia están obligados a garantizar la inviolabilidad y, por tanto, la confidencialidad de los mencionados archivos que no pueden ser cancelados. Es en consecuencia claro que, de una parte, el asiento en el Registro Bautismal no se cancela y, de otra parte, que no es identificable con ser miembro de la Iglesia Católica, pertenencia que consiste en una actitud personal, de la que la Iglesia Católica no necesita tomar nota oficial, como tampoco posee nota oficial de que una persona sea o no católica. Y continúa afirmando que, del informe de la Dirección General de Asuntos Religiosos, se desprende que el Registro Bautismal contiene actas de notoriedad, que hacen referencia al hecho histórico del bautismo de una persona, sin que se identifique a la misma como miembro de la Iglesia Católica, por lo que no procede la cancelación de sus asientos. No obstante, los Libros de Bautismo, aunque no pueden considerarse como un fichero de miembros de la Iglesia Católica, lo cierto es que constituyen una base de datos de carácter personal que, conforme al artículo 2.2 de la Ley Orgánica de Protección de Datos, no se encuentra excluida del régimen de protección de la citada Ley Orgánica. En consecuencia con lo anterior, debe hacerse notar que el artículo 4.3 de la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal establece que “Los datos de carácter personal serán exactos y puestos al día de forma que respondan con veracidad a la situación actual del afectado”, lo que podrá verificarse mediante anotación marginal en la partida de bautismo del reclamante, concluye la Resolución.

El resultado final de la reclamación formulada contra el Arzobispado de Madrid fue desestimatoria, puesto que el reclamante ni aportó su Partida de Bautismo ni indicó los datos de su Bautismo, ni contestó al Arzobispado cuando le indicó que tenía que subsanar su solicitud en tal sentido.
El resultado final de la reclamación formulada en la Agencia Española de Protección de Datos contra el Obispado de Almería fue estimatorio para la reclamante, pero no en cuanto al fondo sino exclusivamente por motivos formales, pues el ejercicio del derecho de cancelación se había llevado a cabo por el Obispado de Almería más allá del plazo de los diez días establecidos.
Pero además, la no cancelación del Acta de Bautismo es también lo que sucede en el Registro Civil, donde las Inscripciones de Nacimiento, Matrimonio, Defunción y Tutela, son principales y abren folio y las modificaciones posteriores se hacen constar en Nota Marginal.

(c) 2008 ROSA CORAZÓN
Abogada matrimonialista del Tribunal de la Rota y de Tribunales Eclesiásticos de España.
Doctora en Derecho. Grado Doctor Europeo.


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