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ISLAM: PALABRAS DE S.S. BENEDICTO XVI
 

EL PAPA APENADO POR INTERPRETACION DISCURSO DE RATISBONA

CIUDAD DEL VATICANO, 17 SEP 2006 (VIS).-

Antes de rezar el Angelus con los peregrinos reunidos en el patio del palacio apostólico de Castelgandolfo, Benedicto XVI recordó su reciente viaje a Baviera. "Ha sido una intensa experiencia espiritual -dijo- en la que se han entrelazado recuerdos personales, ligados a lugares muy familiares y perspectivas pastorales para un eficaz anuncio del Evangelio en nuestro tiempo".

"En este momento sólo deseo añadir -agregó- que me siento profundamente apenado por las reacciones suscitadas por un breve pasaje de mi discurso en la Universidad de Ratisbona, considerado ofensivo para la sensibilidad de los creyentes musulmanes, mientras se trataba de una cita de un texto medieval, que no expresa de ninguna manera mi pensamiento personal".

"Ayer el cardenal secretario de Estado -explicó el Santo Padre- hizo pública una declaración en la que explicaba el sentido auténtico de mis palabras. Espero que sirva para calmar los ánimos y aclarar el verdadero significado de mi discurso, que en su totalidad era y es una invitación al diálogo franco y sincero, con gran respeto recíproco".

Después, el Papa se refirió a las recientes festividades litúrgicas de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre) y de la Virgen de los Dolores (15 de septiembre) plasmadas en "la tradicional imagen de la Crucifixión, que representa a la Virgen María al pie de la Cruz".

"¿Qué sentido tiene exaltar la Cruz?", observó. "¿No es quizá escandaloso venerar un patíbulo vergonzoso?". Sin embargo, "los cristianos no exaltan una cruz cualquiera, sino la Cruz que Jesús santificó con su sacrificio, fruto y testimonio de amor inmenso" y donde "derramó su sangre para liberar a la humanidad de la esclavitud del pecado y de la muerte. Por eso, de signo de maldición, la Cruz se transformó en signo de bendición, de símbolo de muerte en símbolo por excelencia del Amor que vence al odio y a la violencia y genera la vida inmortal".

Asimismo, el dolor de María es "una sola cosa con el dolor del Hijo" y está "lleno de fe y de amor. La Virgen en el Calvario participa en la potencia salvífica del dolor de Cristo, uniendo su "fiat" con el del Hijo".

"Renovemos también nosotros nuestro "sí" a Dios, que eligió el camino de la Cruz para salvarnos -concluyó el Papa-. Se trata de un gran misterio que prosigue hasta el fin del mundo y que necesita también nuestra colaboración".


Vea también:
Benedicto XVI: Discurso Ratisbona 12 sept.2006
Islam: Reacción de la Santa Sede




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