Cáritas Diocesana de Canarias denunció este martes, con motivo del Día de las Personas sin Hogar que se conmemora el 25 de octubre con el lema ‘Un Hogar es mucho más que un sitio donde vivir, es un lugar al que pertenecer’, la realidad extrema que viven las personas más vulnerables y alerta sobre la normalización de infraviviendas en la provincia de Las Palmas con un gesto simbólico y la lectura de un manifiesto en la capital grancanaria.
La grave realidad del sinhogarismo está condicionada por la falta de acceso a una vivienda digna, la discriminación residencial que afecta de forma reiterada a las personas más vulnerables; y la ausencia de estabilidad económica, social, familiar y laboral a la que el sistema sigue sin ofrecer una solución.
La falta de acceso a un hogar conlleva la normalización de viviendas con condiciones residenciales por debajo de los criterios de habitabilidad, como el hacinamiento en habitaciones, espacios insalubres e inhabitables, viviendas sin suministros, asentamientos ilegales, residir en vehículos y caravanas, alquileres sin contrato, con condiciones abusivas o sin la posibilidad de empadronamiento.
Cáritas Diocesana de Canarias atendió durante 2025 a 1.604 personas en situación de sin hogar en la provincia de Las Palmas desde todos sus dispositivos ofreciendo cobertura básica de alimentación e higiene y desarrollando procesos de promoción para la convivencia e integración. A 30 de septiembre, el Área de Vivienda ya ha acompañado 1.038 personas en situación de sin hogar y 256 familias en exclusión residencial.
Entre los perfiles afectados por el sinhogarismo y la discriminación residencial a los que Cáritas da respuesta, es significativo el aumento de personas en situación cronificada, pues el 29% lleva más de 5 años sin un hogar y el 77% de las personas está desempleada. Esto deriva en un deterioro de la salud física y mental y/o el consumo de sustancias y el aislamiento social.
Las mujeres representan el 19% en nuestras atenciones, si bien su presencia queda invisibilizada en viviendas improvisadas y ocultas para evitar agresiones físicas o sexuales.
La exclusión residencial también afecta a las familias con menores y la condición migratoria agrava esta situación: siete de cada diez familias acompañadas desde el Área de Vivienda de Cáritas tienen nacionalidad extracomunitaria y cuatro de cada diez personas en situación de sin hogar también son migrantes.
“La emergencia residencial y la cronificación de las situaciones de sinhogarismo no constituyen un problema reciente ni aislado: condicionan el acceso al empleo, la salud, la escolarización, el empadronamiento, las prestaciones y la participación comunitaria”, manifestó durante el acto en el Parque Santa Catalina María Eugenia Rocha, responsable del Área de Vivienda de Cáritas Diocesana de Canarias.
Como recoge el manifiesto del Día de las Personas Sin Hogar, “la exclusión de quienes viven en la calle nos empobrece como sociedad. Una comunidad cohesionada se construye cuando cuida a sus miembros más vulnerables. Garantizar una vivienda estable, segura y adecuada es responsabilidad de las instituciones, pero también un compromiso colectivo.”
Cáritas Diocesana de Canarias exige que la vivienda sea una prioridad de las políticas públicas y una mayor implicación de todos los agentes sociales, evitando que quede reducida a una respuesta puntual ante situaciones de emergencia. Porque hoy, más que nunca, se hace necesario situar la vivienda como un eje central para la inclusión.
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